Avemarías ajenas

29 de enero de 2017 –
Fuente: Página Siete –

La campaña que le permita acceder a don Evo a su re–re–recontra reelección no deja de sorprender. La decisión del Gobierno de disponer 150 millones de dólares de los fondos de pensiones y jubilaciones para impulsar un fondo de créditos para agropecuarios del oriente, es un ejemplo.

Por ello sostiene que la medida apunta a diversificar la economía y asegura que quienes se oponen a ella son voces radicales que rechazan la necesidad de generar miles de empleos y la diversificación de exportaciones, aunque prefiere no mencionar que pone en riesgo el ahorro de los trabajadores.

Tales conjeturas entran al campo de la duda tras la afirmación del Ministro de Economía que, el monto dispuesto “sólo” significa el 1% de los fondos que se disponen para el pago de jubilaciones, cuando en realidad se trata del 5%, lo que obviamente nos hace suponer que hay intenciones ocultas.

Es más, un estudio de la Fundación Milenio refleja el riesgo que implica para el ahorro de los trabajadores, pues el sector beneficiado –los productores agropecuarios– arrastra una deuda en mora por diversos créditos, de 474 millones de dólares, lo que reduce sus posibilidades de recuperación.

No es la primera vez que el sector agrícola de Santa Cruz recibe este tipo de beneficios. Sucedió en 1976, cuando el régimen dictatorial de Banzer creó un fondo similar para impulsar los sembradíos de algodón, lo que permitiría al país ser el mayor productor en el mundo.

Incluso procedieron al reclutamiento de personas de diversas etnias indígenas para lograr mano de obra barata. El plan duró poco, no pasó mucho tiempo para que el banco Agrícola (entonces uno de los más grandes), que generó los créditos, tenga que declararse en quiebra.

El ambicioso proyecto se difuminó junto a los fondos que lo impulsaron, la producción de algodón siguió tan baja como antes del proyecto. Curiosamente se dio un inusitado surgimiento de fábricas de cocaína a lo largo y ancho del territorio cruceño y un poco más allá.

El estudio de la Fundación Milenio sugiere que, para incentivar que los fondos de pensiones desempeñen un papel más activo en el incremento de las inversiones en el país, el Gobierno debería crear un clima más apropiado para los inversionistas, así como flexibilizar las restricciones que impuso a las AFP.

Lo cierto es que hay otras posibilidades de apoyo al sector agroindustrial sin arriesgar los ahorros de los trabajadores, pero ello implica poner fin a la política de dispendio de dineros públicos que ha caracterizado al proceso de cambio durante sus, por lo menos, últimos ocho años de administración.

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