17 de julio de 2011 -
Fuente: OPINION -
La Fundación Milenio, con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer, realiza investigaciones periódicas sobre el comportamiento de la economía nacional, que deberían servir como un termómetro, para evaluar el desempeño de las políticas monetaria y fiscal, que permitan los ajustes necesarios a las mismas.
Desde el 2005, con el trabajo de Roberto Laserna, “La trampa del rentismo”, nos viene bombardeando con la idea de que en nuestro país está operando, desde hace mucho, “la maldición de los recursos naturales”, cuyo aprovechamiento en determinados períodos determina una fiebre en pos de la apropiación de la renta que generan los mismos. Esto está debidamente explicado en el título correspondiente del trabajo elaborado por Rubén Ferrufino Goitia, noviembre 2007, al que le sigue la investigación de Juan Antonio Morales, sobre “Distribución directa a las personas de la renta hidrocarburífera –Impactos macroeconómicos”, noviembre 2007.
Ferrufino citando a Sachs y Werner, nos hace conocer que “países que estarían siendo víctimas de la maldición están gran parte de los productores de petróleo”, en los cuales se observa una correlación inversa entre gigantescos ingresos por un lado y un crecimiento per cápita muy bajo o aún negativo. Ejemplos: Venezuela, Kuwait, Emiratos árabes, Zambia, Liberia y varios otros, frente a países que con escasos recursos naturales muestran tasas de crecimiento aceleradas, los ejemplos conocidos: Singapore, Korea, Hong Kong e Indonesia. La causa, los altos ingresos provenientes de la venta de recursos naturales “conducen a un incremento en la capacidad de importar bienes transables, manufacturas, en detrimento de la propia capacidad productiva. Esto nos recuerda al “entusiasmo” con el que la Ministra de Desarrollo Rural y otros ministros se afanan por importar alimentos, dañando el aparato productivo nacional. Como remata Ferrufino: “en nuestra realidad, a mayor renta gasífera distribuida en toda la economía, se incrementarían las importaciones y la demanda de no transables. Mientras tanto, los transables distintos al sector que genera la renta, estarían contrayéndose por ser su producción menos atractiva, comparada con la producción de los bienes no transables”.
Frente a esta situación cuál es “la gran solución” planteada por nuestros más connotados economistas: “distribución directa de la renta hidrocarburífera a las personas” mayores de 18 años. Morales citando a Laserna propone: “las rentas que sean generadas por la explotación y aprovechamiento de bienes nacionales, deberán ser distribuidos entre todos los ciudadanos. El Estado establecerá los mecanismos adecuados para ello, garantizará y supervisará su adecuado funcionamiento y defenderá a los ciudadanos, cuyos derechos de acceso y disfrute de sus rentas sean vulnerados”.
Esta propuesta, por más que se acompañe de un sofisticado modelo econométrico, para darle validez científica, simplemente, me parece una aberración, la cual unida a la de otros asesores del Gobierno que postulan que Bolivia no tiene la capacidad para generar industrias y, por tanto, hay que exportar las reservas del Banco Central, los fondos que se encuentran acumulados en las AFP y retirar el máximo dinero posible para reducir la presión inflacionaria, simplemente, nos conducen a conformar una Nación de mendigos, expertos en estirar la mano para recibir la renta de los recursos naturales, los dineros provenientes de las remesas de los emigrados –porque no encuentran trabajo en Bolivia– y de los recursos provenientes de la cooperación internacional.
Hernán Zeballos H., es PhD en economía.
| < Prev | Próximo > |
|---|




















