
23 de julio de 2011 -
Fuente: ANF -
La Paz, 23 jul (ANF) - El problema de los transgénicos "no es ideológico, como pretenden algunas organizaciones no gubernamentales, sino de "una adecuada combinación de eficacia productiva con inocuidad alimentaria", según un estudio de la Fundación Milenio.
El documento, elaborado por el economista José Valdivia Urdininea, experto en temas agrarios, recuerda que los productos transgénicos "ya están en Bolivia".
"Los estamos utilizando -dice- en la agricultura y los estamos consumiendo ya sea por la utilización de los aceites o la importación de maíz argentino o la ingesta de granolas, cereales y otros productos nacionales o importados que utilizan insumos provenientes de OGM (organismos modificados genéticamente)".
El autor del documento, denominado "Agricultura transgénica: ¿Herramienta contra el hambre o amenaza para la salud?", afirma que "los resultados productivos de los transgénicos son evidentes".
"Especialmente los cereales y los productos de consumo masivo, tanto humano como industrial -sostiene-, tienen la posibilidad de contribuir a la seguridad alimentaria nacional, no sólo mediante mayores volúmenes de producción, sino también mediante menores costos y precios".
Agrega que, sin embargo, su introducción necesita de "un proceso regulado por el Estado, como sugiere la FAO, con objeto de evitar daños ambientales y a la salud".
Baldivia Urdininea recuerda que en Bolivia sólo se autorizó la siembra de soya con semilla transgénica a fin de hacerla resistente al herbicida Glifosato.
Actualmente existen en Bolivia 780.000 hectáreas sembradas con soya de este tipo, lo que equivale al 88 por ciento de la superficie total cultivada en Santa Cruz, con un rendimiento logrado de 2,3 toneladas por hectárea y un ahorro de 80 dólares por hectárea en control de maleza.
Recuerda que "los productores de maíz vienen insistiendo en la necesidad de que se autorice la importación de semilla transgénica de ese grano, con objeto de elevar los rendimientos del cultivo más extendido en Bolivia después de la soya, pues representa el 50 por ciento de la producción de cereales y es el que más bajos rendimientos tiene en el continente: 2,8 toneladas por hectárea".
Ante el argumento de quienes sostienen que el maíz transgénico podría provocar en el mediano plazo la desparición de las variedades nativas, con la consiguiente pérdida del patriomonio genético, el experto recuerda que el maíz es originario de la zona andina y que probablemente la resistencia oficial a su uso agrícola se mantendrá invariable.
Entre las ventajas de los transgénicos cita la resistencia a los virus, hongos e insectos y a los herbicidas, la tolerancia a las sequías, el aumento de la producción y la reducción de los costos. Entre las desventajas, menciona la no generación de semillas, la paulatina desaparición del patrimonio genético, el riesgo de hibridación, el eventual rechazo a un gen, la posible generación de alergias y el peligro de una falta de control estatal.
Artículo relativo al Boletin De Coyuntura Nacional:
Coy 107 - Agricultura transgénica: ¿herramienta contra el hambre o amenaza para la salud? (119 kB)
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