
22 de octubre de 2011 -
Fuente: La Razón -
La Fundación Milenio presentó su informe (31) sobre la economía para el primer semestre del 2011. Llaman la atención varios aspectos. En primer lugar, la continuidad del informe por más de 15 años (30 semestres), cuando las publicaciones en el medio generalmente padecen de una muerte prematura. En segundo lugar, el hecho de que se trate de una institución privada aunque financiada por la cooperación, mientras que las instituciones públicas, con recursos públicos, no publican análisis económicos oportunos con esa continuidad, con excepción del Banco Central. En tercer lugar, el informe utiliza fuentes oficiales, es decir, las disponibles públicamente, mientras que las instituciones responsables del área económica no lo hacen con la oportunidad requerida con la información que ellas mismas generan como fuente primaria. La excepción son las memorias anuales, pero por lo general se publican pasado el primer semestre. Por último, está la ausencia de funcionarios del Gobierno; al ser una convocatoria abierta, por lo menos deberían enterarse qué opinan las instituciones no gubernamentales, para criticar o plantear un enfoque alternativo.
Es este último aspecto el que quiero comentar, puesto que en economía existen distintas visiones sobre un mismo hecho económico, aún con la misma información, lo que da a lugar a escuelas de pensamiento, enfoques o simplemente distintos puntos de vista. Así, en su resumen ejecutivo, el Informe de Milenio concluye: “Si bien la economía ha gozado varios años de bonanza, ésta no ha generado bases de crecimiento sólido de la economía, y los sectores productivos muestran más bien un estancamiento, cuando no un retroceso” (sic).
En la presentación del informe, opiné que es difícil articular un análisis de coyuntura, como es el primer semestre, con un análisis de más largo plazo, por lo que no es recomendable sacar la conclusión mencionada. Así, la información del INE muestra que en el primer semestre del 2011 crecieron todos los sectores y en particular el de hidrocarburos (9,1%), con tasas entorno al 7% los sectores de transporte, electricidad y construcción; y con tasas del 3%, la agropecuaria y la industria manufacturera. Sólo la minería muestra un bajo crecimiento de 0,6%, cercano al estancamiento.
La explicación de Milenio en relación a que la economía se ha beneficiado de la bonanza de precios, con un crecimiento basado en el consumo de las rentas de las exportaciones de materias primas y que no se ha traducido en mayores inversiones, tampoco se refleja en los datos, puesto que la variable del dinamismo en los últimos años ha sido la demanda interna, con una incidencia del 5% en el periodo 2006-2011, y en el primer semestre del 2011 con una contribución del 5,3% en el crecimiento del PIB. Adicionalmente, el incremento de la inversión en el semestre fue del 11%, más del doble que el crecimiento del consumo privado (4,6%) y del consumo público (4,95%). La inversión pública se duplicó, de una participación del 5% del PIB en el pasado a más del 10%, financiándose en dos terceras partes con recursos internos.
Sobre la opinión de Milenio de que se ha reducido el déficit comercial, debido al incremento de las importaciones que marca un nuevo registro histórico; desde otro enfoque no necesariamente es malo tener menos superávit (con datos del INE entre enero y agosto el superávit comercial fue menor en 1,1% al del 2010), si además gran parte de las importaciones (tres cuartas partes) son bienes de capital y bienes intermedios que contribuyen al crecimiento de la actividad económica.
En síntesis, un buen esfuerzo de Milenio y una contribución al debate sobre el estado de la economía en el primer semestre de este año.
Gabriel Loza
Descarga del "Informe de Milenio sobre la Economía Primer Semestre 2011, Nº 31" (1.17 MB)
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