
2 de julio de 2011 -
Fuente: Página Siete -
Dos especialistas en economía coinciden en que el hecho de que casi la mitad de los consultados por Data Siete esté de acuerdo con un control de precios a los alimentos es un síntoma de que la población no vislumbra las consecuencias económicas que esta medida puede generar a futuro.
Armando Méndez, ex presidente del Banco Central de Bolivia, asegura que los resultados de la encuesta evidencian que “la mitad tiene buena memoria histórica, mientras que la otra no tiene ni idea de lo ocurrido en el pasado”.
El especialista sostiene que el control de precios deriva en un inevitable “desastre económico”. “Algunos gobiernos -explica- en un afán de evitar que la inflación se eleve, determinan este tipo de medidas, que no logran eliminar el alza de los costos sino que, al contrario, generan consecuencias contraproducentes como la especulación y el ocultamiento”.
“Al final, la inflación sigue y pasa lo que ocurrió con la UPD”, agrega, y recuerda que en esa época se vivió “el colofón de un desastre económico que se creó antes”.
Napoleón Pacheco, director de la Fundación Milenio, asegura que la encuesta muestra que existe una “lógica cortoplacista” en la gente que está a favor de una medida de esa naturaleza.
Sostiene que la población expresa su apoyo en función de sus “limitados ingresos”. No obstante, cree que ese segmento de la población no tiene una “perspectiva a largo plazo”, lo que no es malo en sí mismo, ya que es reflejo de sus intereses.
Sin embargo, Pacheco lamenta que la gente no reflexione en qué pasaría a futuro “y menos qué efectos tendría la medida en la producción, porque desde el punto de vista de la productividad un control de precios genera efectos negativos, como la escasez de productos que vivió el país por algunas restricciones que determinó el Gobierno”.
Nuestro análisis sobre la cuestion alimentaria en Bolivia:
Coy 103 - Reflexionando sobre la seguridad alimentaria (184.03 kB)
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