
13 de septiembre de 2011 -
Fuente: Nueva Economía -
La actividad agroindustrial en Cochabamba todavía se mantiene. El sector agrícola en el departamento sufrió grandes cambios y la mayoría negativos. De acuerdo con la Fundación Milenio, el sector agropecuario ha pasado del segundo lugar (14,7 por ciento del PIB cochabambino en 1990) al cuarto (11 por ciento el 2010). Tomando en cuenta la importancia de este tipo de actividades en zonas rurales —las más deprimidas del departamento en términos económicos— sugiere que se debe diseñar y aplicar políticas públicas que vinculen estas actividades al dinamismo generador de valor agregado propio de la industria, a fin de alcanzar un desarrollo sostenible y estable.
El sector agrícola abarcaba a diferentes productos, años atrás, pero el tiempo y los cambios que se suscitaron en el país han modificado el mapa productivo. La siembra de maíz, trigo, cebada, avena, lino, papa, hortalizas, oca, papalisa y frutas se daba en abundancia en los valles cochabambinos, pero la era de la coca ha reducido una buena parte de ese potencial. Los cambios también llegaron a las grandes industrias como Taquiña o Manaco, que todavía siguen operando.
La producción de pollos se ha vuelto en los últimos años una de las actividades más importantes de la región. Mientras, a la agropecuaria no le ha llegado el desarrollo. El valle tiene potencial para convertirse en una zona agroindustrial, tal vez más que el oriente, pero necesita respaldo privado y estatal. La industria láctea está entre las principales de la región. Muchos productores de leche trabajan junto a la empresa. La actividad con el pasar de los años se ha vuelto más dinámica; el crecimiento y la demanda se han incrementado.
La fruta del trópico de Cochabamba se abría mercado a nivel internacional, pero el crecimiento bajó debido a los problemas que se presentaron en el país, como los bloqueos, cambios de gobiernos: una inestabilidad económica y política. En sus inicios, el plátano, la piña, el palmito, entre muchos, ocupaban sitiales importantes en las exportaciones, pero los incumplimientos redujeron la demanda. Las oleaginosas también tienen su peso. La industria se amplió y se instaló en otras regiones del territorio nacional. Por el momento, la producción de alimentos es un área que tiene su importancia en la economía cochabambina y con esfuerzo propio sale adelante y va en busca de mercados y nuevos socios.
Indicadores
Los indicadores muestran que la actividad agrícola creció en porcentajes mínimos. La industria de alimentos también siguió el mismo camino. La participación de la avicultura, silvicultura, caza y pesca con 11% e industria manufacturera con 22% y comercio con 8% no se ha modificado sustancialmente en los últimos años. La Fundación Milenio señala que Cochabamba ha tenido siempre entre sus principales pilares productivos la industria manufacturera.
Al no estar dotado como otros departamentos del país de gran abundancia de recursos naturales exportables de alto valor en mercados internacionales, la riqueza cochabambina depende de su capacidad de crear productos y servicios, así como de transformar y producir materia prima. La producción cochabambina se está concentrando cada vez más en el abastecimiento del mercado interno, desatendiendo, por diversos motivos, a los mercados internacionales que había ganado.
Esto puede ser beneficioso en el corto plazo, pero la estabilidad del nivel de vida de los cochabambinos depende indudablemente de lo que suceda en periodos más lejanos. La plaza cochabambina requiere urgentemente una visión empresarial y pública concentrada en el futuro, capaz además de atender las innumerables urgencias del presente, concluye.
Documento relativo a la noticia:
Coy 114 - ¿Qué está pasando en la economía de Cochabamba? (123.99 kB)
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